Cuarenta y ocho

Cuarenta y ocho son sólo dos más para cincuenta. Son unas cosquillas en el cuerpo. Son urgencias de cosas que no pueden esperar.
Cuarenta y ocho es momento para reflexionar sin culpa. Tiempo de letras y amigos.  Niños que crecen y dejan espacios para ser niña de nuevo.
Cuarenta y ocho es amor sosegado de noche de martes y temor por los viejos. Es extender los abrazos. Es acostumbrarse a que los más jóvenes no te tuteen. Es decir «y porque no».
Cuarenta y ocho es hacer las paces contigo. Aceptar. Dejar ir. Es ser feliz con una sonrisa y llorar por una amiga que se fue. Es invertir tiempo en familia. Cambiar los sacrificios por placeres. Dejarse llevar. Dejarse convencer. Quedarse en cama. Olvidarse un rato de la limpieza y el orden,  y entender que hay belleza en el caos.
Cuarenta y ocho son nuevas pastillas, avena en la mañana y frutas. Hacerse experta en decir que no. Desaprender lo que aprendiste y aprender de nuevo todo.
Cuarenta y ocho es tiempo de cambio y estabilidad. De felicidad y nostalgia. De nuevos retos y disfrute de los viejos triunfos.
Cuarenta y ocho es libertad y miedo.

image

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *