¿Por qué contamos historias? (Reflexiones del taller de crónicas)

Los seres humanos somos adictos a las historias. Las historias dan sentido a nuestra existencia y nos prometen la posibilidad de permanecer en la memoria. Las historias nos vinculan a otros, y nos permiten vencer a la muerte. Nos permiten entendernos y ser entendidos. Las historias nos definen porque somos también en cierta medida la historia que nos contamos o nos han contado a nosotros mismos de quienes somos, de nuestras aptitudes y defectos. A través de las historias aprendemos de nuestro lado oscuro y de la magia posible. De nuestros orígenes y de la experiencia de otros. Las historias nos permiten tejer una complicada trama social, es exclusiva de los humanos, en la cual nos conectamos no sólo con ideas, sino con las emociones de otros que tal vez no conocemos. Esta red trasciende las barreras del tiempo y de la realidad. Estamos dispuestos a creernos las historias más extravagantes y vivirlas como ciertas. Así soñamos mundos que no existen, pero que podemos construir a partir de nuestros propios sueños.

Al involucrar las emociones, al conmover, molestar, enamorar, inspirar, asquear o hacer reír, hacemos que los conceptos de nuestras historias se afiancen en la mente de los que las escuchan o leen, dejando una huella que puede ser indeleble. Por eso los grandes maestros y filósofos nos hablaban con parábolas.

Las historias tienen un gran poder en nuestra vida y están presentes siempre a nuestro alrededor. Pero para sacar provecho de ellas tenemos que estar atentos a lo que se esconde detrás de las historias mas simples, y usar la empatía para escuchar las historias sin juzgarlas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *